HPV y Cáncer de cuello Uterino

Especialista: Dr. Rodolfo Schiaffino

Ginecología y Obstetricia
Mat 1778
R.E. Nº 01901924 Ginecologia
R.E. Nº 02501924 Obstetricia

 

Patología del tracto genital inferior y Colposcopia

El cáncer de cuello uterino es una enfermedad potencialmente prevenible para la cual se requiere el esfuerzo combinado de pacientes, médicos, citólogos y patólogos. El cuello uterino permite un fácil acceso así como también su visualización directa para la instrumentación de técnicas que permitan un diagnostico temprano de lesiones denominadas preclínicas y subclínicas, debido a que usualmente estas no producen sintomatología.
Las técnicas son: en primer lugar la detección mediante la citología (Papanicolau) y en segundo lugar el diagnostico mediante la Colposcopia y biopsias dirigidas, con estudio del endocervix (canal del orificio cervical). La prueba del Papanicolau como único método de screening poblacional para lograr la erradicación del cáncer de cuello, no es suficiente. El PAP en los mejores centros mundiales tiene un error (falso negativo) que llega al cincuenta por ciento. Es entonces que la Colposcopia adquiere el mayor valor, tratándose de un método de visualización directa del cuello, que permite observar y diagnosticar zonas anormales, que deberán biopsiarse. El ginecólogo que no usa colposcopia, es como el astrónomo que observa las estrellas sin usar el telescopio.

HPV, una afección silenciosa
Se considera al Papiloma Virus Humano (HPV) como al agente causal del Cáncer de cuello uterino. Los conocimientos actuales en la biología del cáncer de cuello reflejan un complicado interjuego entre epidemiología y biología molecular básica. El Papiloma es un virus que tiene alta afinidad por la piel y mucosas, produciendo infecciones a nivel de todo el aparato genital externo de la mujer y del hombre, es decir vulva, vagina, cuello y ano en la mujer, y pene y ano en el hombre.
La mayoría de estos virus vive entre ocho y doce meses, pero algunos están más tiempo, constituyendo los HPV persistentes (los que más daños hacen). Las lesiones por HPV se encuentran con alta frecuencia en las mujeres jóvenes, en mayor medida entre los veinte y treinta años. Esto se debe a que en esta etapa de la vida de la mujer existe un hecho fisiológico en la anatomía del cuello, la existencia de células inmaduras, con gran actividad mitótica, en cuyos núcleos el virus se replica para luego infectar capas celulares mas superficiales.
El control inmunológico de cada individuo juega un rol muy importante, ya que luego de una infección por HPV, en un término de alrededor dos años, esta infección puede desaparecer o hacerse latente, situación que se atribuye a factores ligados a la actividad inmune. Solo algunas mujeres infectadas por un HPV de alto riesgo desarrollan un Cáncer de cuello uterino; la respuesta inmunológica desempeñaría aquí un papel central y se halla en investigación.
La frecuencia de las infecciones genitales por HPV se incrementó en los últimos años debido a su capacidad de diseminación por vía sexual, aunque el contagio puede producirse también a través de objetos contaminados (ropa interior, lavarropas, piscinas, manos) agravada por las escasas medidas de seguridad que se adoptan para prevenirlas. Es decir, se conoce actualmente que el HPV se transmitiría por contacto, apareciendo lesiones de este virus principalmente en la vulva. Es común que esta infección no presente síntoma, por eso el examen genital periódico (PAP y Colposcopia anual) es fundamental para detectarlo en forma oportuna y precoz.
Es oportuno destacar que la sola presencia del virus resultaría insuficiente para desencadenar una lesión tumoral (displasias o carcinoma). A la luz de los conocimientos actuales parecen indispensables otros factores: infecciones genitales, herpes, virus, predisposición genética, hábito de fumar, anticonceptivos orales, etc. Estos factores junto con la depresión del sistema inmunitario y el virus del papiloma (HPV) serían los responsables directos del Cáncer de cuello uterino, estadísticamente primero en muchas de las provincias de nuestro país.

FACTORES DE RIESGO
- La iniciación temprana de las relaciones sexuales (dieciséis años o menos) tiene una importancia significativa como factor de riesgo.
- La relación tabaco / cáncer cervical ha merecido particular atención: está totalmente demostrada la incidencia mayor de este cáncer y de la infecciones por HPV en mujeres que fuman o tienen parejas fumadoras. Se han encontrado metabolitos o sustancias derivadas de la nicotina en el moco cervical de pacientes fumadoras que disminuirían la inmunidad local de dichas mujeres haciéndolas susceptibles a la infección por HPV.
- A pesar de los factores mencionados, el riesgo de cáncer uterino estaría más relacionado con el comportamiento sexual de los hombres (número de parejas).
- También, la edad de los hombres tendría un impacto tal que puede aumentar o disminuir el riesgo de la mujer por cuatro. Cuanto más joven sea la mujer, mayor es el impacto del hombre para definir el Cáncer de cuello; si la mujer inicia la vida sexual a una edad más tardía, el impacto del hombre desaparece.

TRATAMIENTO
Teniendo en cuenta que el virus se localiza en las capas superficiales o intermedias del epitelio del cuello uterino y que no existe medicación antiviral que brinde posibilidades absolutas de curación, el tratamiento se orienta hacia la destrucción superficial del tejido afectado. Desde hace tres años salió al mercado la vacuna profiláctica para esta virosis, la cual en países desarrollados es obligatoria para mujeres desde los once a quince años. Todavía faltará tiempo para tener a la venta la vacuna curativa en nuestro país.
Como el HPV es un virus muco trófico (se encuentra en la mucosa genital) no penetra en la sangre, por lo tanto el organismo no puede poner en alerta su sistema inmunológico y producir anticuerpos contra este virus. Esto significa que una mujer puede ser infectada varias veces por distintas cepas de este virus, y no quedar inmunizada. Por eso la importancia de la vacuna profiláctica, cuya indicación va desde los once a los cuarenta y cinco años.
Siempre las lesiones por HPV diagnosticadas deben ser tratadas para evitar eventuales complicaciones y su avance en la diseminación epidemiológica. El hecho concreto es que las mujeres afectadas por HPV requieren un tratamiento y seguimiento cuidadoso por especialistas en patología cervical. El médico que decide abordar estos problemas debe poseer sólidos conocimientos del tema, de lo contrario en su accionar alarmará innecesariamente a las pacientes, y muchas veces provocará además graves conflictos de pareja de muy difícil resolución, por tratarse de una infección que se propaga principal pero no únicamente por vía sexual.
Debe procederse con cautela buscando la estrategia mas adecuada orientada a evitar el riesgo que significa una progresión hacia la enfermedad invasora. Según últimas investigaciones, se encontró que el preservativo no seria defensa contra este virus (atravesaría la porosidad del látex) por la cual el único medio de prevención seria la pareja estable disminuyendo la promiscuidad sexual.
Esta afección no debe constituir una preocupación anormal en la paciente, aunque si se le debe conceder la dedicación que su evolución requiere. En tanto, continúa la permanente investigación a nivel internacional en busca de soluciones definitivas para este problema.